¿Soy candidato para implantes? El injerto de hueso explicado

Mucha gente cree que no puede ponerse implantes porque “le falta hueso” o porque perdió los dientes hace años. En la mayoría de los casos, sí se puede — y cuando falta hueso, muchas veces se resuelve.

Qué te hace buen candidato

Condiciones como diabetes controlada o ser fumador no descartan automáticamente; se valoran. Lo importante es el diagnóstico individual.

”No tengo hueso”: por qué pasa

Cuando se pierde un diente, el hueso de esa zona empieza a reabsorberse (encogerse) con el tiempo porque ya no hay raíz que lo estimule. Por eso, a más años sin el diente, a veces hay menos hueso. Pero eso no es el final del camino.

El injerto de hueso, sin misterio

Un injerto de hueso es un procedimiento que recupera el volumen necesario para colocar el implante con seguridad. Existen distintas técnicas según cuánto haga falta. En muchos casos que otros dan por “imposibles”, el injerto vuelve viable el implante.

Suena más complicado de lo que es: es un procedimiento común y bien establecido, que se planea con estudios de imagen.

La clave: un diagnóstico serio

Nadie debería decirte si eres candidato —ni descartarte— sin verte. Con una tomografía y una valoración se sabe con certeza cuánto hueso hay, dónde y qué se necesita. Esa es la diferencia entre una promesa y un plan real.

Preguntas frecuentes

Me dijeron que no se podía. ¿Vale la pena una segunda opinión? Sí. Con las técnicas actuales de regeneración, muchos casos “imposibles” hoy son tratables.

¿El injerto duele mucho? Es un procedimiento manejable, con anestesia y buen post-operatorio.

¿Cuánto tiempo agrega al tratamiento? Depende del injerto; se define en la planeación.

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